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Introducción curso prod. fcieros.

A curso de prod. fcieros: Parte 1

A curso de prod. fcieros: Parte 2

A curso de prod. fcieros: Parte 3

A curso de prod. fcieros: Parte 4

A zona de exámen



Curso de productos financieros: Parte 2

DEPOSITOS ESTRUCTURADOS
Ultimamente han aparecido unos depósitos basados en acciones que han popularizado la denominación de "productos estructurados". Se trata de depósitos en los que el inversor previamente a su subscripción ha de adquirir una determinada cantidad de acciones de una empresa, entonces cede la titularidad de esas acciones al banco hasta una fecha determinada a cambio de un interés fijo que cobra en ese mismo momento de la subscripción. Llegada la fecha de vencimiento, y dependiendo de la cotización de la acción, el inversor recupera sus acciones o bien el importe invertido en la adquisición de las mismas.
Un ejemplo sería un depósito basado en acciones de Telefónica.
Supongamos que a día de hoy la acción de Telefónica cotiza a 20 Euros.
Pues bien un depósito de este tipo podría exigirnos para su subscripción, la compra de 1.000 acciones de Telefónica (con un desembolso por tanto de 20.000 Euros) las cuales habríamos de ceder al banco por un año. Al momento de la subscripción el banco nos paga un interés del 10%, es decir 2.000 Euros. Pasado el año, si la acción de telefónica cotiza por encima de los 20 Euros, el banco nos devuelve 20.000 Euros y se queda con las acciones, si por el contrario la acción vale menos de 20 Euros, el banco nos devuelve las acciones.
Habitualmente en los depósitos estructurados el inversor no puede disponer de su dinero hasta el vencimiento, no existiendo la posibilidad de hacer reembolsos anticipados, ni siquiera con penalización.

FONDOS DE INVERSION
El aumento de la cultura financiera y la caída de los tipos de interés, han hecho que los inversores busquen nuevos productos para rentabilizar sus ahorros, unos de los que más éxito han obtenido son los fondos de inversión.
Los fondos de inversión son instrumentos de inversión colectiva, de modo que se hace un fondo con las aportaciones de muchos ahorradores y ese fondo es gestionado por profesionales de las finanzas que tratan de obtener la máxima rentabilidad.
Para comprender el funcionamiento de los fondos de inversión es necesario conocer el significado de los conceptos más básicos:
- Entidad gestora: es la entidad financiera que se encarga invertir el dinero del fondo, ya sea en acciones, bonos etc., según la filosofía del fondo de inversión.
- Entidad depositaria: la entidad que se encarga de la custodia y depósito de las participaciones de cada inversor.
- Participaciones: cada una de las partes iguales en que se divide el fondo y que puede ser adquirida por particulares o empresas.
- Valor liquidativo: es el valor que tiene cada una de las participaciones del fondo, normalmente cambia diariamente.
- Partícipe: persona o entidad propietaria de al menos una participación del fondo.
Sabido esto, la inversión en fondos funciona del siguiente modo:
El ahorrador se dirige a su banco, el cuál comercializará normalmente diversos fondos (es la entidad depositaria), elige un fondo determinado y adquiere participaciones del mismo, al valor liquidativo de ese día. El fondo es gestionado por la entidad gestora, ésta suele ser una entidad financiera controlada por el mismo banco, aunque hoy día existen bancos que comercializan fondos de otras entidades bancarias. Según resulte la actuación de la gestora, irá variando el valor liquidativo de las participaciones del fondo. En el valor liquidativo que se publica cada día, ya van descontadas las comisiones que cobran la gestora y la depositaria, de modo que cuando el inversor considere oportuno podrá vender sus participaciones al valor liquidativo de ese día. El beneficio que obtiene el inversor viene dado por tanto por el incremento de valor de sus participaciones.
Existen diversos tipos de fondos de inversión según el tipo de activo financiero en el que invierten. Desde el nacimiento de un fondo, queda establecido en qué activos se va a invertir el dinero (acciones, bonos, deuda pública, etc.), de modo que la entidad gestora ha de respetar siempre esos principios. Así pues cada inversor según su perfil de riesgo encontrará el fondo más adecuado a sus necesidades, conociendo en todo momento cuál es el riesgo a que está sometida su inversión.
Según el activo en que invierten los fondos, estos se clasifican en:
FIAMM: esta denominación corresponde a las iniciales de Fondos de Inversión en Activos del Mercado Monetario. También son conocidos como fondos de dinero. Invierten en deuda a corto plazo. La deuda puede ser pública o privada, aunque lo más común es que sea pública. El plazo de la deuda en la que invierten es inferior a seis meses, esto permite que sean valorados diariamente en base al precio de compra de la deuda que poseen más los intereses que ésta ha generado. De este modo, su valor liquidativo nunca cae, es decir, suben todos los días, aunque su rentabilidad no sea muy alta, dado el corto plazo de la deuda en que invierten. Esto hace de los Fiamm, el instrumento ideal para aquel inversor que busca total seguridad y disponibilidad, pues los Fiamm son líquidos al 100%, de hecho hay quien los utiliza igual que una cuenta corriente, aunque con la ventaja de tener una mayor remuneración.
FIM: iniciales de Fondos de Inversión Mobiliaria. Se definen en cierto modo por eliminación ya que podemos decir que son todos aquellos fondos que no son Fiamm. Por tanto en esta categoría se engloban fondos de muy distinto tipo distinguiéndose unos de otros por el activo financiero en el que se invierte el patrimonio del fondo, de modo que podemos considerar los siguientes tipos de Fim: De renta fija, de renta variable, mixtos y garantizados.
Fim de renta fija: el patrimonio del fondo se invierte en renta fija (pública o privada) a medio o largo plazo. Por tanto son similares a los Fiamm, con la única diferencia de que la deuda que compone su patrimonio tiene vencimientos superiores a los seis meses. Esta característica hace que varíe la forma en que se hace su valoración respecto de los Fiamm. Los Fim de renta fija se valoran a precio de mercado de la deuda que poseen. Como la cotización de la deuda puede subir y bajar, entonces el valor liquidativo de estos fondos también puede ir hacia arriba o hacia abajo. De este modo los Fim, aunque sean de renta fija pueden producir pérdidas. A cambio, ofrecen la posibilidad de si las cosas van bien, obtener mayores rentabilidades que con los Fiamm, ya que las fluctuaciones en el precio de la deuda son mayores cuanto mayor es su plazo. La rentabilidad de los Fim de renta fija se mueve de modo inverso a los tipos de interés. Esto significa que cuando se producen subidas en los tipos, su valor liquidativo desciende y viceversa. Aunque esto parezca extraño tiene una sencilla explicación: al subir los tipos, la deuda que los fondos tienen adquirida y que conforma su patrimonio, pierde valor ya que como el interés ha subido, la nueva deuda que se emita tendrá una mayor rentabilidad, de modo que la deuda antigua será más difícil de vender (pues renta menos) y esto hará caer su cotización y por tanto el valor liquidativo de los fondos.
Dentro de los Fim de renta fija hay diversas subcategorías según el tipo de deuda en que inviertan: a medio plazo, a largo plazo, en deuda en divisas, etc. El factor fundamental a la hora de optar por uno de estos tipos de Fim, es el riesgo que se esté dispuesto a asumir y que estará en relación directa con las posibilidades de obtener más rentabilidad. Así el riesgo es mayor cuanto mayor es el plazo de la deuda. También aumenta el riesgo si se invierte en deuda en divisas, ya que estamos introduciendo el riesgo de cambio.
Fim de renta variable: invierten su patrimonio en renta variable, es decir, fundamentalmente en acciones. Por tanto su valor liquidativo fluctuará en la misma dirección que la cotización de las acciones en que está invertido su patrimonio. En definitiva suben o bajan con la bolsa. Constituyen una buena alternativa para invertir en bolsa para particulares y entidades que no quieran hacer un seguimiento continuo de los mercados, ya que la gestión de estos fondos está en manos de profesionales que seleccionan valores con buenas perspectivas de revalorización. Además suponen un menor riesgo que la inversión directa en bolsa, puesto que además de esa gestión profesional, el patrimonio de los fondos se encuentra muy diversificado entre una gran variedad de distintos títulos. Esta diversificación, le resultaría muy difícil de conseguir a un inversor individual, a no ser que dispusiese de una gran cantidad de dinero para emplear.
Existe una gran variedad de fondos de renta variable atendiendo al tipo de acciones en que invierten. En general se conoce de antemano el mercado en que se va a centrar un fondo de modo que el inversor elige el que se muestra más en consonancia con el riesgo que está dispuesto a asumir.
Según el origen de las acciones, podemos distinguir entre fondos nacionales e internacionales. Nacionales son los que invierten en acciones de empresas de un determinado país, los internacionales por el contrario invierten en las bolsas de varios países.
También existen fondos sectoriales que invierten en acciones de compañías de un determinado sector de la economía, como por ejemplo: el sector tecnológico, sector farmacéutico, sector energético, telecomunicaciones, etc. Generalmente estos fondos sectoriales invierten en empresas de distintos países con la única limitación de que pertenezcan a su sector de referencia.
Fim mixtos: invierten parte de su patrimonio en renta fija y parte en renta variable. Es decir su patrimonio se compone de letras, bonos, obligaciones y también de acciones. Constituyen una alternativa intermedia entre los fim de renta fija y los de variable. Son por tanto adecuados para el inversor que no quiere asumir un nivel de riesgo excesivo pero que no renuncia a las buenas rentabilidades que puede ofrecer la inversión en acciones.
Fim garantizados: En ellos se establece una fecha de garantía en la cual se le asegura al inversor que obtendrá el capital inicial más una determinada rentabilidad. Generalmente la garantía que se ofrece es el capital inicial más un porcentaje de la revalorización media de un índice bursátil. Así un ejemplo de fondo garantizado sería un fondo que a fecha 1 de enero de 2.003 garantiza la inversión inicial más el 50% de la revalorización mensual media del índice Dow Jones. Los fondos garantizado constituyen también una buena alternativa para quien quiera invertir en bolsa sin asumir ningún tipo de riesgos.
En general todos los tipos de fondos son instrumentos de inversión de modo que sirven para que los agentes con superávit en capital lo inviertan buscando una rentabilidad. Sin embargo para los bancos y entidades financieras, los fondos aún siendo instrumentos de captación, no son instrumentos de pasivo ya que el dinero que con ellos captan no pueden destinarlo a dar préstamos, sino que ha de ser invertido en el subyacente en que esté especializado el fondo, son por tanto instrumentos de fuera de balance. Así la forma en que los bancos ganan dinero con los fondos es a través de las comisiones de gestión y depósito.

A curso de productos financieros: Parte 3

A curso de productos financieros: Parte 1