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Introducción curso prod. fcieros.

A curso de prod. fcieros: Parte 1

A curso de prod. fcieros: Parte 2

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Curso de productos financieros: Parte 3

PLANES DE PENSIONES
Su finalidad es proporcionar a los particulares un sistema de ahorro para que llegada su jubilación puedan disponer de una renta mensual o del capital que han ido ahorrando más su lógica revalorización.
Al igual que los fondos son instrumentos de inversión colectiva y su estructura es en parte similar. Por una parte está la entidad gestora que es la encargada de hacer las inversiones y gestionar el patrimonio, por otra parte está la entidad depositaria encargada de custodiar las participaciones y por último está el partícipe del fondo.
Hay que distinguir entre plan de pensiones y fondo de pensiones. El fondo de pensiones es la caja común a donde van las aportaciones de los partícipes y que es gestionado por la entidad gestora. Por su parte un plan de pensiones es el plan específico de cada uno de lo partícipes con sus participaciones en el fondo y unas instrucciones determinadas para hacer el reembolso del plan del modo que desee su propietario.
El funcionamiento habitual de los planes de pensión es el siguiente: durante su vida laboral el partícipe va haciendo aportaciones al plan, estas pueden ser periódicas (mensuales, trimestrales, etc.) o extraordinarias, de modo que llegado el momento de su jubilación tiene unos derechos consolidados que puede reembolsar en forma de capital (todo junto) o en forma de renta (una cantidad mensual).
Los planes de pensiones cada vez gozan de una mayor aceptación entre el público, debido fundamentalmente a dos factores:
- Las ventajas fiscales con que los gobiernos tratan de fomentar la inversión en planes de pensión.
- La preocupación sobre el futuro de los sistemas públicos de pensiones.
Respecto de la tipología de los planes de pensiones, ésta es similar a la de los fondos de inversión, distinguiéndose fundamentalmente por el tipo de activos en que invierten, de modo que hay planes de renta fija, variable y mixtos.
Igual que los fondos los planes de pensión son productos de captación de fuera de balance, así que tampoco son productos de pasivo.

EL DEPOSITO DE VALORES
Si una empresa o particular desea invertir directamente en valores, esto puede hacerlo a través de su banco. Tendrá que abrir una cuenta de valores y luego podrá comprarlos y venderlos libremente. El banco le aplicará una comisión por cada operación (compra o venta), además de otra comisión por el depósito de esos valores.
Así se pueden adquirir acciones, bonos, letras del tesoro y todo tipo de deuda pública y privada.

TARJETAS
Existen dos tipos de tarjetas financieras, claramente diferenciadas: las tarjetas de débito y las de crédito. Se diferencian fundamentalmente en su modo de funcionar, aunque su utilidad es muy similar, puesto que ambas sirven para retirar efectivo en cajeros automáticos y para pagar en establecimientos comerciales. De ahí que también sean conocidas como medios de pago.
El funcionamiento de las tarjetas de débito es el siguiente: al hacer el cliente una disposición de efectivo en un cajero o un pago en un comercio, el importe es cargado automáticamente en la cuenta asociada a la tarjeta, que puede ser una cuenta corriente o una libreta de ahorro. De este modo, si no hay saldo en la cuenta, el pago no puede ser realizado.
Las tarjetas de crédito funcionan de distinta manera: cuando se contrata una tarjeta de crédito con un banco, se establece un límite para el crédito, de forma que el cliente puede realizar pagos hasta ese límite, independientemente del saldo que exista en su cuenta corriente. De ahí su nombre, ya que el banco está dando crédito al poseedor de la tarjeta, puesto que el cargo por el importe de todo lo reintegrado con la tarjeta no se realiza hasta el mes siguiente. También existe la posibilidad de fraccionar el pago, de modo que las compras realizadas a lo largo de un mes, puedan pagarse en varios plazos durante los meses sucesivos. En este caso, el banco repercutirá al cliente los intereses correspondientes al aplazamiento.
Las tarjetas, tanto de débito como de crédito, son una extraordinaria fuente de ingresos para los bancos y entidades financieras ya que además de cobrarle al cliente las correspondientes comisiones de emisión y renovación, también le cobran comisiones a los establecimientos comerciales por la gestión del cobro de las ventas que les son pagadas con tarjeta.
Las principales marcas de tarjetas, comercializadas por bancos de todo el mundo, son: Visa, Master Card, American Express, Diners.
Estas entidades son las verdaderas propietarias de las tarjetas y de todo es sistema de pagos que éstas precisan, siendo los bancos en este caso simples comercializadores de los productos de estas compañías, aunque eso sí, muy bien remunerados.

PRODUCTOS DE ACTIVO

PRESTAMOS PERSONALES
Entramos en el análisis de los productos de activo, por tanto, cambian las tornas, ya que ahora será el banco o la entidad financiera, la que preste el dinero a sus clientes.
El préstamo personal es el más común y sencillo de los instrumentos de activo. El banco presta dinero a un cliente, el cual se compromete a ir devolviendo en periodos sucesivos (normalmente meses naturales, aunque también pueden ser trimestres, etc.), el principal prestado y los intereses correspondientes.
Aunque se denomina préstamo personal, puede ser concedido a personas físicas (particulares) o jurídicas (sociedades, asociaciones, fundaciones, entidades públicas, etc.). El nombre de préstamo personal, viene más bien dado, por el tipo de garantía que el banco recibe para la recuperación del dinero, ya que ésta es una garantía meramente personal, sin que el banco reciba ningún bien en prenda (garantía hipotecaria), para asegurarse el cumplimiento del cliente.
Normalmente, los bancos exigen la formalización de los préstamos en documento o póliza intervenida por fedatario público (notario), para de este modo poderse acoger a la vía ejecutiva en caso de impago por el cliente.
Además del pago de los intereses, habitualmente los bancos cobran una serie de comisiones en los préstamos que conceden, éstas suelen ser:
- Comisión de apertura: con ella se repercuten al cliente los gastos administrativos derivados de la formalización del préstamo.
- Comisión de estudio: por el estudio de la viabilidad de la operación.
- Comisión de amortización anticipada: se cobra en caso de que el cliente quiera adelantar la devolución del capital.
- Comisión de cancelación anticipada: si el cliente cancela el préstamo antes de lo pactado.
El tipo de interés que el cliente le paga al banco puede ser fijo durante toda la vida del préstamo o variable, es decir referenciado a un índice como el Euríbor, Míbor, Ceca, etc., de modo que el tipo de interés pagado por el cliente, se revisa cada cierto tiempo (normalmente cada año) y varía en el mismo sentido que lo haga el tipo de referencia. Así un préstamo a tipo fijo, sería por ejemplo uno a un interés nominal del 7% anual, mientras que un ejemplo de préstamo a interés variable, sería uno al Euríbor a un año más un 1%.
Así pues el cliente le ha de pagar mensualmente al banco una cuota que se compone de devolución de capital (amortización) e intereses. Para que la cuota que el cliente paga, sea igual todos los meses, se utiliza para su cálculo el método francés que consiste en que a lo largo de la vida del préstamo la parte de la cuota correspondiente a amortización es creciente y la correspondiente a intereses es decreciente, de modo que la suma de ambas permanece constante. De este modo al comenzar a devolver un préstamo, el cliente está amortizando poco capital y pagando una gran parte de intereses, situación que se invierte a medida que el préstamo llega a su fin.
En algunos casos el banco, puede exigir al titular o titulares del préstamo, garantías adicionales, como pueden ser la incorporación de avalistas a la operación o el pignorar algún bien del titular.
El avalista es una persona que responde subsidiariamente del titular para el pago de la deuda, de modo que si el titular no paga las cuotas del préstamo, deberá hacerlo el avalista y si este tampoco puede, el banco irá contra los bienes del titular y si este no tiene, contra los bienes del avalista.
La garantía pignoraticia consiste en establecer como prenda, un bien mueble (generalmente algún activo financiero), propiedad del titular del préstamo, de modo que si este no paga su deuda, la propiedad de la prenda pasaría al banco.
En la práctica, los préstamos personales son utilizados por las familias para financiar la compra de bienes de consumo (muebles, automóviles, etc.) y por las empresas fundamentalmente para la financiación de circulante o maquinaria.

A curso de productos financieros: Parte 4

A curso de productos financieros: Parte 2